Granada
Estática naturaleza
de azules y ocres abrasada
en altas y bajas partituras
inaugura el ave su coro
cuando revolotea la espuma
sobre la piedra
se ven los ídolos precolombinos
antes de levantar el tacto
y tocar con el oído alguna señal
sin llegar
del lago viene el vendaval
sobre las costas deja un aroma dulzón
escamas conchas
la espina dorsal
de un pez.
Plata alumbra la luna
en móvil penumbra
aquella
Granada.

